miércoles, 4 de noviembre de 2009

¿Y ahora qué?


Los últimos partidos del Barcelona empiezan a dejar más incógnitas que certezas. Hoy volvió a perder puntos ante el Rubin Kazan de Rusia, esta vez empatando a cero de visita.
El equipo es casi el mismo, casi no han habido variaciones notorias en el plantel. Ibrahimovic por Eto´o, un nueve de área por otro. Cuestión de gustos, pero cumplen básicamente la misma función. Es más, esta plantilla parece más fuerte que la anterior. Ahora cuentan con Pedro y Bojan en un nivel superlativo al del año que pasó. Iniesta, Xavi, Messi este trío de superestrellas continúa jugando. ¿Entonces qué pasa con el equipo?
Se comenta mucho de la diferencia en el nivel de juego que Andrés Iniesta mostró en cada temporada. A saber, el volante creativo viene retomando minutos después de la lesión sufridad en la fase final de la Champions pasada.
Se dice que hace falta un alero por izquierda como Henry, que ayude a desequilibrar las defensas rivales como lo hace Messi por la derecha. El francés recién está saliendo de una lesión que lo ha mantenido fuera de las canchas por casi un mes. Muy poco tiempo como para evaluar el funcionamiento sin él. Además Keita, su reemplazo en la alineación -no en el planteamiento táctico- sigue demostrado que puede aportar futbol y goles.
¿Puede que a Messi le haya afectado las críticas por su juego en Argentina? Hoy, con el equipo albiceleste clasificado, han aminorado todos los comentarios. Además, si uno repasa las actuaciones de la ´pulga´ durante las última semanas de las eliminatorias para Sudáfrica 2010, veré que el 10 argentino mantuvo su nivel o, si es posible, mejoró y fue tan desequilibrante como de costumbre.
La hipótesis que más se maneja es aquella donde los rivales del Barcelona le van encontrando la manija a su juego. Aunque Guardiola salga a declarar que sigue contento con su equipo porque, a pesar de todo, mantienen el orden y el estilo que él quiere, lo cierto es que hay algo diferente. Puede que llegue el fin de semana y golea a su rival de turno, le gane al Inter y al Dinamo de Kieve y clasifique primero en su grupo. Todo es posible en el mundo de la imaginación.
Lo cierto es que hoy el Barça tiene problemas para generar ocasiones de gol. Ya no es la máquina que arrollaba a sus rivales, que los desgastaba con la lateralidad del juego, los pases precisos detrás de los defensores y el equilibrio en la media cancha con el control del balón.
Con el campeón siempre hay que esperar. No por algo ganó La Liga española, la Copa del Rey y la Champions League. En uno sigue puntero, en la otra va bien encaminado. Tal vez el destino del Barça esté marcado por una simple estadística: desde que se cambió de formato, la Champions no ha tenido un bicampeón.
A los hinchas de este gran equipo solo les queda esperar y ver qué va a pasar.

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